Mi pasión por los viajes y la naturaleza me permitió descubrir diferentes partes del mundo donde se puede admirar su belleza.
Me encanta tomarme el tiempo para observar, sentir la serenidad acompañada de profunda paz, la dulzura y la armonía que nos impregna estar en contacto con la Tierra.
Desde hace varios años, me interesé en la permacultura y la creación de espacios florales, una manera de expresar mi creatividad en relación con la Madre Tierra. En el 2015 mi deseo de conocer un poco de América del Sur me llevó a Bolivia, donde me encontré con Marcela y Jambalá.
Nuestra mirada en común y nuestro amor, nos ayudaron a pensar en un proyecto de vida. Es así como nace Casazul, un proyecto donde la relación con la naturaleza es una prioridad, complementada con la simplicidad, autenticidad y alegría.
Hoy me siento totalmente en mi lugar y en paz, me llena de gozo cada día contemplar la vista del Cerro Bravo, creando mi jardín y compartiendo con la gente mi visión de la vida.